COMO MARIPOSAS EN EL ESTÓMAGO
Todo tiene un comienzo y yo no tengo claro cuándo fue el mío, pero solo hay que seguir el rastro que van dejando las miguitas de pan, como en el cuento, y volverás a casa.
Recuerdo perfectamente mi habitación, cuando por fin deje de compartir habitación con mi hermano, la mía era la mas pequeña de la casa, pero eso no me importó.
No tenia una cama tradicional, tenia un sofá cama, de 105 mas o menos, desde luego era mas grande que una cama de 90, la idea era tener mas espacio en la habitación durante el día.
El armario empotrado de mi dormitorio era abatible, y sus puertas eran de espejo, con lo cual la luz se multiplicaba y el espacio también, quizá por eso recuerdo mi dormitorio mas grande de lo que seguramente era.
Soy muy, pero que muy ordenada, eso no tiene discusión alguna, y es que el orden me reconforta y calma mis emociones.
Mis hijos , ambos 2 , ya han pasado la adolescencia, pero incluso ahora no hacen la cama, yo dormía en un sofá cama y todas las noches y todas la mañanas era el mismo ritual: quitaba los cojines del sofá y los ponía en el hueco entre el sofá y la pared, abría el sofá y luego por las mañanas el mismo ritual, pero al revés. Hacía la cama, cerraba el sofá y ponía los cojines. (recuerdo que eran de flores)
Y no se porque, pero ni un solo día se me paso irme de casa sin hacer la cama, con lo que eso conllevaba.
Con esto quiero decir que no sé si mi amor por la decoración esta relacionado con mi amor por el orden, pero si esta relacionado con mi necesidad de sentirme bien.
la decoración me hace sentir mariposas en el estomago, como cuando te enamoras, a veces me descubro sonriendo sin darme cuenta, mientras observo un rincón de mi casa o de mi jardín.
El proceso de buscar inspiración, reflejarla en mi casa, a mi manera, con lo que mi economía me permite, empieza con las mariposas en el estomago, revolotean mientras estoy leyendo una revista, normalmente EL MUEBLE, y puedo imaginarme lo que veo en mi casa, en mis rincones.
Una vez tengo la idea en la cabeza , no para de girar, me vienen flash de imágenes con todas las posibilidades y variantes, hasta que el carrusel para, entonces me doy cuenta que esa es la opción elegida, la que consigue hacerme realmente feliz.
Me planto en la estancia, de pie, observando y dejo salir a las mariposas de mi estomago, para que ellas me ayuden a llevarlo a cabo.
Muevo por aquí, reorganizo por allá, quito , pongo, vuelvo a quitar, me distancio y analizo el espacio. Me convence, no me convence, hasta que llega el momento.
Si mi corazón de un vuelco ahí esta la respuesta.
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