QUIEN TIEN UN INVERNADERO TIENE UN TESORO
Hace 6 años mi vida dio un vuelco, todos mis miedos salieron de mis entrañas y haciendo un círculo me rodearon . Cada día cerraban un poco más el círculo hasta que un día no tenía espacio para respirar.
Encontré el modo de que el círculo fuera abriéndose y fue gracias a la jardinería.
Por eso, para mí ,quien tiene un invernadero tiene un tesoro.
El contacto con las plantas, con la tierra, con el agua, con el Sol me transportaba a otro lugar, donde mi dolor estaba en pause, y eso me ayudó mucho.
Empecé con las plantas más fáciles, las que hasta un Dummy podría cuidarlas.
El espatifilo es un dulce, si la riegas mucho ó la riegas poco sale adelante. A las pocas semanas la tuve que trasplantar y en que momento, madre mía, se puso enorme.
Continué con la cinta, me encantó leer y descubrir sus cualidades purificadoras.
Y mi gran momento llegó con las calas, crecieron como un chiquillo de 15 años, exactamente pasaron el metro setenta, las hortensias me vuelven loca.
Y así poco a poco cree mi pequeño oasis en mi pequeño jardín que consiguió enormes resultados.
Llene mi invernadero de olores del pasado, que inmediatamente me hacían viajar al sur, la dama de noche es mi recuerdo favorito, de cenas en familia en el jardín de canalejas, rodeada del olor a sal de mi Cádiz y el olor a risas entre primos.
Cuando empiezan a salir las flores en primavera y sientes agradecimiento mezclado con orgullo y admiración, la naturaleza sigue su curso, quieras tu o no quieras.
La vida no se para contigo, la rueda sigue y tienes que intentar no marearte.
Recomiendo volcarte en lo que te haga feliz aunque sea a ratitos, yo sinceramente no creo en la felicidad absoluta, pero creo en las pinceladas de felicidad.
Descubrí las crasas gracias a un regalo, y ha sido el mejor descubrimiento. Son de la familia de los cactus, por lo que solo tienes que tener cuidado con el riego y no ahogarlas, si se pudren las raíces empiezan a perder sus hojas.
Trasplantar es muy reconfortante y es mas sencillo de lo que parece.
Encontré cerca de mi casa una floristería , Yolanda se llama la dueña, y ella consigue que todos mis deseos se hagan realidad.
Entro en su tienda sin ninguna expectativa y solo me dejo llevar, por los colores, por los olores y de repente me enamoro. Y depende del flechazo me voy a casa con una, dos o cinco plantas nuevas.
Al final mi pequeño oasis acabara pareciendo un patio de Córdoba en plena feria.
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